miércoles, 27 de noviembre de 2013

Cuando cambiar de zapatillas de correr?

¿Con qué frecuencia debo cambiar mis zapatillas de running?

Como regla general unas zapatillas tendrán una vida útil entre 450 y 800 kilómetros aproximadamente y debemos admitir que es una horquilla realmente grande. Zapatillas minimalistas y de competición dado que tienen menos material en la suela suelen ser generalmente menos duraderas y tendrán una vida útil de unos 300 hasta 600 kilómetros aproximadamente.

Viendo estas cifras cómo podemos saber si debemos cambiar de zapatillas de running? Echar un ojo a aquello que es obvio y de sentido común y escuchar a nuestras sensaciones mientras nos calzamos esas zapatillas y corremos, nos darán la respuesta a nuestra pregunta.

Lo primero que se debe considerar es la suela o parte que toma contacto con el suelo, ya que con el paso de los kilómetros se desgasta de la misma manera que lo hacen las ruedas de los coches y deja de tener el agarre óptimo. Como os podéis imaginar este es uno de los signos más claros de que las zapatillas están llegando a su fin… pero hay más indicios…

Lo que es más dificil de ver es lo que ocurre con la media suela, donde están alojadas la amortiguación y el soporte. Cada vez que sales a correr, tu pie impacta con el suelo y comprimes la mediasuela, la cual responde absorbiendo el impacto y retornando energía hacía ti en el momento que comienzas a dar la siguiente zancada y volviendo a su posición original… como te puedes imaginar este proceso es repetido miles de veces durante la carrera.

Como uno se puede suponer la mediasuela acaba perdiendo facultades tras cientos de kilómetros de uso y necesita tiempo en rebotar y llegar a su estado original, y si seguimos corriendo más kilómetros todavía, llegará un momento que la mediasuela se romperá y llegará un momento en que no retornará lo que hará que sientas que la suela está “muerta”, que no retorna o que carece de amortiguación cada vez que das una zancada e impactas sobre el suelo. Las zapatillas al no contar con las mismas facultades que si fuesen nuevas harán que poco a poco sientas dolores (ojo! no hablo de lesiones) que antes no sentías, lo que es un claro indicio de que tus zapatillas necesitan ser reemplazadas.

Si aún así no estás seguro de que haya llegado la hora de cambiar tus viejas zapatillas, una buena opción es ir a tu tienda especializada y probarte ese mismo par nuevo y comprobar la diferencia entre una y otras. En las nuevas te sentirás más alto y verás que amortiguan y retornan sin problemas, mientras que en tus viejas zapatillas cuando impactas en el suelo, sentirás un punto de no retorno.

Es muy importante destacar que las zapatillas no se deben cambiar únicamente por el aspecto de la suela, ya que si eres una persona que corres por arena, hierba, caminos, etc. el aspecto de tu suela pueden ser razonablemente óptimo durante un largo período de tiempo, pero otra cosa diferente puede ser el estado y las facultades en el que se encuentra la mediasuela.

Una opción para controlar los modelos de zapatillas que vas comprando en anotar en una agenda de tu ordenador o smartphone el día que te compras unas zapatillas y volver a poner una alarma entre 12 o 16 semanas después, para controlar el estado de las mismas, de forma que si ves que las zapatillas se van deteriorando y perdiendo facultades, quizás sea bueno ir comprando un nuevo par de tu modelo favorito y no esperar a que las antiguas lleguen a estropearse por completo, evitando dolores, molestias y lo que es peor, posibles lesiones. 






























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lunes, 25 de noviembre de 2013

VIOLENCIA DE GENENERO



La violencia contra las mujeres no se confina a una cultura, región o país específico, ni a grupos particulares de mujeres en la sociedad. Las raíces de la violencia contra la mujer yacen en la discriminación persistente contra las mujeres. Hasta el 70 por ciento de mujeres experimenta violencia en el transcurso su vida.

Un total de 700 mujeres han sido asesinadas en España en la última década por otros tantos hombres con los que mantenían o habían mantenido una relación sentimental. Es el resultado estadístico de una media de setenta homicidios cada año, desde que en 2003 se empezaran a contar los crímenes con vistas a la aprobación, un año más tarde, de la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

De toda la serie de datos, el que registra la menor cifra de asesinatos es 2012, cuando se produjeron 52 homicidios de este tipo. En 2009 se habían contado 56 y, en 2005, un total de 57. Son las tres excepciones, los únicos tres años de la década en los que la violencia machista se ha cobrado menos de sesenta vidas en España.

Violencia por parte de una pareja íntima

La forma más común de violencia experimentada por mujeres a nivel mundial es la violencia física inflingida por una pareja íntima, incluyendo mujeres golpeadas, obligadas a tener relaciones sexuales o abusadas de alguna otra manera.

Un estudio de la OMS en 11 países determinó que el porcentaje de mujeres que han sido sujetas a violencia sexual por una pareja íntima varía del 6 por ciento en Japón hasta el 59 por ciento en Etiopía.


Violencia sexual


Se calcula que a nivel mundial, una de cada cinco mujeres se convertirá en víctima de violación o intento de violación en el transcurso de su vida. La práctica del matrimonio a temprana edad, una forma de violencia sexual, es común a nivel mundial, especialmente en África y Asia meridional. Las jóvenes con frecuencia son obligadas a contraer matrimonio y a tener relaciones sexuales, con los consiguientes peligros para la salud, como la vulnerabilidad al VIH/SIDA, limitando, por otra parte, su asistencia a la escuela.


Mutilación de los órganos genitales femeninos

La mutilación de órganos genitales femeninos/amputación de órganos genitales (FGM/C) se refiere a diversos tipos de operaciones de mutilación tradicionales realizadas en mujeres y niñas.


Se calcula que más de 130 millones de niñas y mujeres vivas actualmente han sido sometidas a FGM/C, principalmente en África y algunos países del Oriente Medio.

Se piensa que 2 millones de niñas tienen riesgo de ser sometidas a una mutilación de los órganos genitales al año.

Uno de los efectos del abuso sexual es la fístula traumática ginecológica: una lesión que resulta del desgarre severo de los tejidos vaginales y que deja a la mujer incontinente y socialmente indeseable.


Asesinato por causa de la dote

El asesinato por causa de la dote es una práctica brutal donde la mujer es asesinada por su esposo o sus parientes políticos debido a que la familia no cumple con las exigencias de la dote, que es un pago realizado al momento del matrimonio como regalo a la nueva familia.

Aunque las dotes o pagos similares prevalecen a nivel mundial, los asesinatos por dote ocurren especialmente en Asia meridional.


“Homicidio por honor”
En muchas sociedades, las víctimas de la violación, las mujeres sospechosas de practicar el sexo prematrimonial y las mujeres acusadas de adulterio han sido asesinadas por sus familiares debido a que la profanación de la castidad de la mujer es considerada como una ofensa al honor de la familia.